La verdad sobre cómo se está ganando dinero hoy

  • En los últimos años, la tendencia de nuestra economía a concentrarse ha cobrado mayor vigor. y parece que 2018 no será el momento en que se le ponga freno. Numerosos expertos indican que las perspectivas para las fusiones y adquisiciones son muy positivas, tanto en EEUU como en Europa, y que por tanto veremos muchas compañías cambiando de manos.

     

    La firma Robert W. Baird eleva la euforia al respecto asegurando que hay tres razones de peso que impulsarán estas operaciones durante los próximos meses. Según su equipo de especialistas, China está buscando que sus empresas se asienten en sectores estratégicos fuera de sus fronteras, lo que empujará a que adquieran firmas en terrenos como el consumo, la educación y el ocio, así como en su típica obsesión, la tecnología.

     

    El capital riesgo

     

    El segundo aspecto es más relevante, ya que al favorecer los bancos centrales el dinero barato, las grandes compañías tienen notables cantidades de capital disponible, lo que lleva a muchas de ellas a intentar la adquisición de competidores. Y la tercera razón, y quizá la más significativa, es que producto de esas políticas de bancos centrales y del dinero libre proveniente de inversores, a menudo extraído de las rebajas fiscales, las firmas de inversión cada vez cobran más presencia en la economía productiva. Por ejemplo, el número de compañías participadas por el private equity ha aumentado sustancialmente en los últimos años. En EEUU, más de un 30%, llegando a 7.000 empresas. Dado que las firmas de capital riesgo tienen un horizonte corto y la mayoría de ellas aterrizan en una empresa con el objetivo final de venderla o de sacarla a bolsa, hay en este momento muchas firmas en el mercado susceptibles de ser adquiridas.

     

    Las firmas son cada vez mayores, acaparan cuotas enormes de mercado y muchos sectores se han convertido en oligopolios

     

    Y eso es lo que seguirá ocurriendo en 2018, también en España. Es una época con mucho dinero, con inversores dispuestos y con grandes perspectivas, de modo que todo está dispuesto para que la orgía de concentración siga adelante.

     

    Tácticas para crecer

     

    Hemos vivido una época revolucionaria en cuanto a la consolidación empresarial. Las firmas son cada vez mayores, acaparan cuotas enormes de mercado y muchos sectores se han convertido en oligopolios. Una vez que esta carrera está en marcha, es complicado detenerla si existe dinero fresco en el mercado. La mayoría de las firmas compiten ya por simple tamaño: no tratan de crecer ofreciendo un mejor producto o servicio, sino estableciendo barreras de entrada muy fuertes, ganando pulso financiero para adquirir a otras o vinculándose al poder regulador para conseguir ventajas aún mayores a la hora de competir.

     

    La mayoría de las fusiones y adquisiciones no tienen ninguna ventaja para los empleados, clientes o proveedores, ni para la empresa misma

     

    La idea central es que, cuanto mayores sean las firmas, más eficientes y más competitivas resultarán, lo que generará ventajas para los clientes, en forma de productos o servicios más baratos, de aumento de la productividad y de empresas más sólidas. Pero todas estas creencias no son ciertas, y menos todavía sin contrapartidas: la mayoría de las fusiones y adquisiciones no tienen ninguna ventaja para los empleados, clientes o proveedores, ni para las comunidades en las que se asientan, ni para la sociedad misma.

     

    El número y la calidad de los empleos desciende: las fusiones y adquisiciones suelen tener una consecuencia obvia, la de muchos despidos

     

    La concentración produce firmas que venden bienes o servicios de menor calidad o más caros, si tienen la suficiente cuota de mercado: ese ha sido uno de los efectos más claros de los monopolios históricos. Además, el número y la calidad de los empleos desciende; las fusiones y adquisiciones suelen tener una consecuencia obvia, la de muchos despidos, ya que los trabajadores absorben las tareas de los que son enviados al paro. La innovación se resiente enormemente, porque cuando tienes el poder necesario, no hace falta innovar: basta con hacer valer el peso de la cuota de mercado. Y además genera empresas que pueden presionar hasta extremos insospechados a gobernantes y reguladores, de modo que muchos de estos tomarán las decisiones más convenientes para las empresas, aun cuando sean perjudiciales para los ciudadanos. El ejemplo de Trump con la reciente reforma fiscal es uno de ellos.

     

    Dinero gratis

     

    Pero, si toda esta oleada de fusiones y adquisiciones, que tienden a concentrar todavía más el poder es tan perjudicial, ¿por qué se lleva a cabo? ¿Por qué es tan popular? La respuesta es sencilla, porque contiene uno de los problemas centrales de nuestro sistema y que con más frecuencia se está manifestando en los últimos años. Siempre hay quienes salen ganando, que son las firmas inversoras y los profesionales que asesoran en los procesos, además de muchos directivos. Un pequeño ejemplo: el presidente ejecutivo de Aetna Inc., Mark T. Bertolini, tiene previsto embolsarse aproximadamente 500 millones de euros. Si su firma, una aseguradora de la salud, se fusiona con la farmacéutica CVS Health Corp, Bertolini espera obtener una compensacioncilla para ir tirando a cambio solamente de marcharse, según publica 'WSJ'.

     

    Las empresas no siempre salen favorecidas, y a menudo pierden con estas transacciones, pero los inversores y los mediadores no

     

    Pero no son los directivos quienes más ganan con las fusiones y adquisiciones, sino los fondos de inversión. Las empresas no siempre salen favorecidas, y a menudo pierden con estas transacciones, pero los inversores y los mediadores no. Nuestra economía está cada vez más pensada para que lo real pierda en la batalla contra lo virtual: lo productivo tiene poco que hacer frente a lo financiero, la gente que realiza trabajos reales tiene la partida perdida frente a los gestores, las pymes llevan las de perder frente a quienes todas las conexiones con el poder político. La concentración, y la oleada de fusiones y adquisiciones no hacen más profundizar en esta herida. Que haya capitalistas que quieran salvar el capitalismo de esta oleada de sinsentido no es más que una consecuencia lógica. Como lo es que el populismo, el proteccionismo y otros ismos estén cobrando cuerpo. Mientras tanto, seguiremos en esta euforia especulativa en la que unos fondos adquieren parte de una empresa y la obligan a fusionarse, aunque ellos sean los únicos beneficiados y todos los demás participantes vean sus intereses lesionados.

     

    El Confidencial