Estos son los males de la universidad española

  • El escándalo del máster de Cristina Cifuentes ha revelado un buen puñado de "irregularidades" académicas y de gestión en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) que también están presentes en otros campus españoles. La falta de calidad, la ausencia de rigor en los controles o las relaciones de dominación y luchas de poder son males que no se producen de forma generalizada, pero durante años han persistido sin que las autoridades educativas les hayan puesto freno. La reforma universitaria de José Ignacio Wert duerme en un cajón olvidado en el Ministerio; no parece que su sucesor, Íñigo Méndez de Vigo, vaya a recuperarla.

     

    Dependencia del poder

     

    El principio de autonomía rige el sistema universitario, pero la inmensa mayoría de los ingresos de las universidades públicas procede de los gobiernos regionales. En ese sentido, la antigua alumna Cifuentes viene a ser también la jefa del rector de la URJC. Antonio Izquierdo, catedrático de Sociología de la Universidad de La Coruña, opina que "un defecto muy grande es la dependencia absoluta del poder local": "En Galicia tenemos una relación muy estrecha con la Xunta y esa cercanía es peligrosa porque perjudica nuestra independencia. Ocurre igual en otros lugares, el presidente autonómico sabe perfectamente quién es cada profesor. Si contásemos con más fuentes de financiación, como las universidades americanas, seríamos más libres, sobre todo en Ciencias Sociales y Jurídicas, donde la injerencia política es más probable".

     

    Servidumbres y enchufes

     

    El director del máster, Enrique Álvarez Conde, se refería a las tres profesoras del supuesto tribunal evaluador como sus "discípulas". Dirigió las tesis doctorales de las tres y sus compañeros han contado que las tenía "esclavizadas". Profesores de la URJC y de otros campus dicen que aún existe en algunos departamentos un sistema "cercano al vasallaje" en el que los veteranos apadrinan a los becarios y éstos, a cambio, les juran lealtad.

     

    La selección es "mucho más transparente que antes» por el sistema de acreditaciones de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca), pero en la URJC todos conocen casos de hijos, hermanas (la de Cifuentes) y hasta amantes colocados a dedo. ¿Cómo se hace? "Hay catedráticos que firman papers con miembros de su familia para que hagan currículo", responde un docente. También está la figura del profesor visitante, pensada para fichar de forma excepcional a profesionales de reconocido prestigio, sin que medie concurso público. Durante la crisis, la tasa de reposición ha estado congelada y se ha abusado de este recurso en muchos campus, señalan fuentes universitarias. En la URJC, los visitantes cubren el 20% de las plazas, el porcentaje más alto de España.

     

    Ausencia de controles

     

    El máster de Cifuentes fue evaluado favorablemente por la Aneca en enero de 2009; en septiembre recibió el visto bueno del Consejo de Ministros y un mes después salía el BOE. En 2015 le tocaba renovar la verificación, pero antes se extinguió. Algunos profesores se preguntan cómo es posible que colara un posgrado cuyo trabajo final ocupaba casi la mitad de los créditos. ¿Y lo de Pablo Casado, que se sacó un posgrado en 2008 cursando sólo cuatro de 22 asignaturas? "Esos años fueron muy complicados para las universidades", responde Alejandro Tiana, rector de la Uned. "Era una época de adaptación al plan de Bolonia y cada universidad lo resolvía como creía más conveniente. Hoy en día no tendría justificación alguna pues los criterios son más homogéneos". ¿Y lo de que una funcionaria pueda cambiar las notas de una alumna así como así? "Nosotros tenemos una aplicación en la que sólo puede cambiar la nota el profesor. Y esa modificación deja rastro. No digo que no se puedan producir fraudes, pero, si se intenta, se detecta enseguida", expresa Tiana. "El problema es que, cuando me presentan un acta, no pienso en que esté falsificada porque parto de un principio de confianza", admite un evaluador de la Aneca. "Es muy difícil detectar estos fraudes por parte de una agencia de evaluación, porque cuestionan todo el sistema".

     

    Este curso 2017/2018 las universidades españolas están impartiendo 3.540 másteres distintos y algunos profesores ven "imposible" que haya para todos ellos la debida supervisión. Sobre todo para las titulaciones propias. El caso de la presidenta madrileña ha revelado también que no existe un protocolo unificado para la custodia de trabajos de fin de máster. En la mayoría de los centros se guardan durante cuatro o cinco años, pero no hay normas claras. Álvarez Conde dice que a los dos años lo destruyó todo, lo que va a complicar la investigación. Están, además, las "irregularidades graves" de gestión académica y económica detectadas en el Instituto de Derecho Público. Profesores de la URJC señalan a otros institutos de la universidad que "también actúan sin control". "Las fundaciones también son a veces un coladero", reconocen fuentes universitarias.

     

    Corporativismo

     

    Sin investigar aún lo que había pasado, el rector de la URJC salió el día en el que eldiario.es publicó la primera noticia sobre el caso para defender que "no existe irregularidad alguna en el título de máster de Cristina Cifuentes". Los responsables de la Conferencia de Rectores (Crue) comparecieron el pasado miércoles para defender la honorabilidad de la institución. No hicieron autocrítica. Al menos en público. "La rueda de prensa fue bastante desafortunada. Se la podrían haber ahorrado", reconoce en privado un rector. "Da la sensación de que se quieren tapar unos a otros", comentan fuentes parlamentarias. En la memoria de todos están los plagios del antiguo rector, Fernando Suárez: ni su sucesor ni Cifuentes abrieron una investigación. José Saturnino Martínez García, profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna, reflexiona: "Cuesta mucho sacarse una plaza en la universidad pero también es muy difícil expulsar a alguien de su cátedra. Lo mismo Álvarez Conde se jubila antes de que haya sentencia firme. Tendría que ser más fácil entrar y más fácil que te echen si has cometido irregularidades".

     

    El Mundo